*Artículo – colaboración para «La Voz de tu Comarca». www.lavozdetucomarca.info
*(Publicación gratuita impresa / digital del Camp de Morvedre, Nº 243 del 27/03/2025, Pag. 3).
En muchas empresas, la evaluación de competencias es una herramienta clave para medir el desempeño y el desarrollo de las personas trabajadoras.
Sin embargo, no siempre es bien recibida: la idea de ser evaluado puede generar preocupación o resistencia. Pero ¿y si la viéramos como una oportunidad en lugar de una amenaza?
Las competencias son el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que te permiten desempeñar tu trabajo de manera efectiva. Las empresas las evalúan para mejorar la toma de decisiones sobre formación, ascensos y desempeño.
Y, para evaluarlas, existen distintos métodos, como las autoevaluaciones y las evaluaciones de 360º, donde se consideran múltiples perspectivas; las pruebas de desempeño, que analizan cómo aplicas tus habilidades en situaciones reales; o las entrevistas por competencias, que revisan experiencias pasadas para predecir tu desempeño futuro.
Ante una evaluación de competencias, es normal sentir cierta incomodidad, ya que puede implicar ser observado y juzgado. Algunas preocupaciones frecuentes incluyen: miedo a las críticas o a no cumplir expectativas, incertidumbre sobre cómo se usará la información, o sensación de que la evaluación es injusta o subjetiva.
Sin embargo, diversos estudios en Psicología Organizacional indican que la forma en que percibimos la evaluación influye en su impacto emocional (Lazarus & Folkman, 1984). Si la vemos como una amenaza, aumenta el estrés; si la interpretamos como una oportunidad, favorece el crecimiento (Deci & Ryan, 2000).
Cuando una evaluación de competencias se gestiona bien, puede tener efectos positivos en el bienestar laboral, por ejemplo:
Mayor claridad y equidad:Saber qué se espera de ti reduce la incertidumbre y el estrés.
Desarrollo profesional:Identificar fortalezas y áreas de mejora facilita el aprendizaje.
Reconocimiento y motivación:La retroalimentación constructiva aumenta la satisfacción y el compromiso.
Para afrontar una evaluación con una actitud positiva:
Cambia la perspectiva:En lugar de verla como un examen, considérala una oportunidad de mejora.
Pregunta y participa:Infórmate sobre los criterios de evaluación y cómo se utilizarán los resultados.
Solicita retroalimentación:Aprovecha los comentarios para tu crecimiento.
Refuerza tus logros:Reconoce tus propios avances y puntos fuertes.
En resumen, aunque la evaluación de competencias puede generar resistencia, entenderla como una herramienta de desarrollo personal y profesional puede hacer que su impacto en tu bienestar sea positivo.
Recuerda: La evaluación no define tu valor, pero sí puede ayudarte a crecer.
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